Caracol, caracol, saca tus cachitos al sol

By 24 octubre, 2014abril 3rd, 2026Blog

En primavera es más habitual encontrar caracoles entre las plantas. Estos animalitos nos pueden ayudar a que los niños comprendan a que algunas características de los seres vivos, referidas a la alimentación y locomoción, se relacionan con su hábitat.

A continuación les entregamos algunas ideas de actividades para que los niños aprendan más sobre los caracoles. Es muy importante, enseñar a los niños a respetar la naturaleza, especialmente cuando usan instrumentos y procedimientos de exploración y experimentación del medio.

Construyendo un hábitat para caracoles

Los caracoles son fáciles de cuidar. Sólo se necesitan algunos sencillos elementos para tenerlos contentos:

–        Un contenedor con ventilación.

–        Tierra, plantas, piedras, ramitas, caracoles, alimentos tales como pequeños pedazos de hojas de lechuga, hojas del jardín, restos de fruta, etc.

Observando caracoles

  • Empiece preguntando a los niños y niñas qué saben acerca de los caracoles. Tenga a mano una lupa para que los observen y permita que los tomen en las manos si lo desean.
  • Formúleles preguntas referidas a:

–        Su piel: color y textura, qué hacen cuándo los tocan.

–        Su cuerpo: forma, cuántos tentáculos tienen, si tienen ojos y patas.

–        Su concha: forma y color.

  • Pídales que dibujen el caracol. Guarde los dibujos porque los necesitarán más adelante.

Explorando cómo se comportan los caracoles

  • En los días siguientes, exploren juntos el comportamiento de los caracoles, en relación a:

–        Los alimentos que prefieren: saquen varios caracoles del terrario y colóquenlos sobre una mesa, frente a diferentes alimentos, como pedacitos de lechuga, plátano, pasto, restos de tallarines, arroz, otros. Pregunte a los niños qué creen ellos que prefieren comer los caracoles. Luego, observen con la lupa lo que comen y coméntenlo. Entrégueles sus dibujos y pídales que agreguen al lado del caracol lo que ellos prefieren comer.

–        La luz o la oscuridad: coloque una caja de zapatos, con un orificio en ella, en una mesa o en el piso. Luego, ponga unos cinco caracoles cerca de la caja. Pregunte a los niños que piensan ellos que le gusta más a los caracoles, ¿la luz o la oscuridad? Con una linterna ilumine a los caracoles y observen qué hacen ellos.  ¿A dónde se van? ¿Qué prefieren?

–        Tierra seca o húmeda: en esta oportunidad, coloquen a los caracoles en tierra bien seca, y cerca de ellos, tierra húmeda. ¿Qué prefieren los caracoles?

–        Obstáculos en su camino: coloquen algún objeto en el camino que sigue un caracol y comenten, ¿qué creen que va a hacer?

  • Luego del periodo de observación, pregunte a los niños qué aprendieron acerca de los caracoles y qué pueden hacer con ellos. Motívelos a devolverlos al lugar donde los encontraron.

Sugerencias

Recolecte los caracoles antes de que los vaya a utilizar. Recuerde que los cambios en el clima pueden hacer que estos se escondan por periodos largos de tiempo. Preocúpese de que el hábitat del caracol se mantenga limpio y algo húmedo. Cambien la comida una vez a la semana, ya que de otra forma, ésta acabará pudiéndose. Evite que hayan muchos caracoles juntos, pueden morirse, por falta de ventilación o exceso de humedad. Se sugiere que mantenga este hábitat al menos dos semanas, ya que éste es el tiempo mínimo para que los niños puedan realizar algunas observaciones. Prepare un rincón con información acerca de los caracoles: coloque fotos, revistas y libros que hablen sobre ellos.