El traje nuevo del emperador

By 25 octubre, 2014abril 3rd, 2026Blog

Este cuento divierte enormemente a los niños, incentiva en ellos el interés por escuchar cuentos por placer y estimula su imaginación: ¿Será de un solo color con dibujos? ¿Tendrá piedras preciosas? ¿Estará bordado con hilo de oro? Estas y muchas otras preguntas se harán los niños al escuchar este entretenido cuento de Andersen.

 

A continuación, se presenta una serie de actividades para que realice a partir del cuento “El traje nuevo del emperador”. Recuerde que es muy importante que cree una atmósfera que invite a escuchar por placer y que las preguntas que se realicen antes, durante o después de leer, estimulen esta acción y no la inhiban.

Según la edad de los niños, se proponen a continuación algunas actividades

 Niños hasta 2 años

  • Explíqueles que les va a leer un cuento y dígales su nombre.
  • Muéstreles la portada para que observen las ilustraciones, nombre a los personajes y objetos que aparecen en ella.
  • Lea el cuento, mostrando cada ilustración, y con voz muy expresiva realice la mímica de algunos pasajes, como por ejemplo:

“Se cambiaba de ropa varias veces al día”

“Simularon que cosían un traje para el emperador”

“Un niño gritó: -el emperador está desnudo”.

  • Al finalizar, termine diciendo algún matutín o final típico de cuento, tales como:

“Colorín, colorado, este cuento se ha acabado”.

“Esteras y esteritas para contar peritas, esteras y esterotes para contar melones”.

 

Niños mayores de 2 años y hasta 5 años

Adécuelas según el nivel de los niños y niñas.

  • Dígales que les va a leer un cuento y muéstreles la portada. Espere sus reacciones. Motívelos para que describan lo que ven.
  • Pregúnteles de qué creen que se tratará el cuento.
  • Lea el cuento lentamente, con voz muy expresiva.
  • Léalo por segunda vez y deténgase en algunos pasajes, para que los niños completen las oraciones.
  • A medida que va leyendo pregúnteles si conoce los términos emperador, vanidoso, estafador, simular.Espere que el niño o niña responda, y luego juntos, elaboren la definición.
  • Lea en coro, junto con el niño o niña, el cuento completo.
  • Confirmen las predicciones que hicieron al inicio.
  • Pídales que dibujen en una hoja lo que más les gustó del cuento.
  • Exhiba los dibujos para que lo vean otras personas de la casa o las visitas.
  • Comenten el cuento. Pregúnteles, ¿cómo era el emperador? ¿Qué era lo que más le gustaba? ¿Qué le ofrecieron los dos estafadores? ¿Cómo lo engañaron? ¿Por qué nadie veía el traje? ¿Qué les parece la actitud del emperador? ¿Y la del niño que dijo que el emperador iba desnudo? ¿Por qué nadie más se atrevió a decir la verdad?

 

Si no tiene el cuento, aquí va una versión…

El traje nuevo del emperador

Hans Christian Andersen

 

Hace muchos años había un emperador muy vanidoso. Gastaba gran parte de su dinero en comprarse nuevos trajes. Se cambiaba de ropa varias veces en el día para lucir sus tenidas ante los habitantes de la ciudad. Casi no trabajaba, pues lo único que le interesaba era ponerse trajes nuevos y hermosos.

Un día llegaron a la ciudad dos estafadores, que querían aprovecharse del emperador. Fueron a su palacio, le dijeron que eran sastres y que sabían coser telas maravillosas. Pero los trajes que ellos confeccionaban tenían algo especial: se volvían invisibles ante las personas muy tontas.

El emperador se entusiasmó con la idea y les encargó que le hicieran un traje. Los estafadores pidieron mucha seda, hilo de oro y materiales muy finos. Se instalaron en una habitación del palacio y durante días y noches, simularon que trabajaban duro, cosiendo un traje para el emperador. Entonces mandaron a pedir más telas e hilos que se dejaron para ellos, pues trabajaban sin ocupar ningún material.

Como el emperador estaba muy ansioso de ver cómo estaba quedando su traje, mandó a un ministro de confianza a averiguarlo. El hombre entró al salón, donde simulaban trabajar los estafadores, y vio los telares vacíos. Cuando le preguntaron su opinión, dijo que las telas eran hermosísimas. Aunque en realidad no vio nada, no quiso parecer un tonto o incapaz de ocupar el cargo de ministro.

El ministro volvió donde el emperador y le dijo lo maravilloso que estaba quedando su nuevo traje. Entonces, el emperador decidió ir a probárselo, acompañado de varios sirvientes. Al no ver tela en los telares pensó que quizás era un tonto o que no merecía ser emperador, pero para que nadie lo supiera, aparentó ver el traje. Dijo que era muy bello y ordenó que se lo pusieran de inmediato.

Finalmente, los estafadores simularon ponerle el traje al emperador. Éste salió a desfilar por las calles para lucir su vestimenta ante los habitantes del pueblo. Todos hacían como si el traje fuera hermoso y lo felicitaban por eso. Hasta que un niño gritó que no veía nada, que el emperador iba desnudo… pero, nadie le hizo caso, y el emperador continuó caminado orgulloso por las calles.